5/8/15

Te sentí en mis sueños

    Sentí tu aroma en un sueño. Acarició mi alma dormida, desnuda, vulnerable. La embriagó de dolor placentero. La volvió obediente, sumisa, atenta a tu llamado animal y a tu orden implacable.
    Susurraste en mi oído con dulzura y firmeza. Palabras perdidas en un mundo onírico. Difusas e hipnóticas me recorrieron. Como un escalofrío que se apropia de lo profundo, se asentaron en mi vientre, se hundieron en mi ombligo, inundaron mi ser.
    Sonreíste. Sentí tu labio rozar mi cuello, erizando mi piel blanca, llenándome de un espasmo glacial y gélido, y a la vez líquido, como lava hirviendo.
    Suspiraste. Tu aliento tibio abrasó mis senos, brotándoles rosas pálidas y firmes, retoños de una pasión carnal y afilada, prohibida en su inmensidad.
    La cercanía de tus manos tibias perló de rocío mi cuerpo, y tus labios lo barrieron, dejando caminos de sal.
    Sentí tu mirada clavada en mi boca, la sentí arder bajo tu deseo, la sentí temblar y violentarse bajo el peso de tu intenso obrar, la sentí teñirse de sangre entre mis colmillos ansiosos,  y volver a temblar.
    Desperté queriendo más...